lunes, 9 de marzo de 2020

WEEKEND, DE ANDREW HAIGH


Hace ya unos años que se estrenó esta película del realizador inglés Andrew Haigh (la dirigió en 2011) y actualmente sigue siendo una de las películas de género LGTB que más me ha gustado. Y es que “Weekend” es tan sencilla y directa como su título. Fin de semana. Minimalista. Casi un haiku. Y una declaración de intenciones, sabiendo las connotaciones que esta palabra tiene en nuestra cultura occidental, donde el concepto fin de semana engloba toda una serie de actos lúdicos que convierten a esos dos simples días en unas mini vacaciones en las que todo es posible.

Y eso es lo que nos relata Haigh en el que fue su segundo largometraje como director, y para el que contó con los actores Tom Cullen y Chris New a la hora de encarnar a los flamantes protagonistas de esta melancólica historia de amor homosesexual indie tan de este nuevo milenio en el que todo está permitido. Y aprovecho para destacar las excelentes (y no menos melancólicas) canciones del compositor John Grant, que funcionan como el complemento perfecto a esos momentos sin diálogos, pero tan elocuentes, que abundan en el film.
“Weekend” es una película llena de imágenes poéticas, en las que los detalles y la fotografía son tan importantes para la narración como los diálogos de los personajes. Ya el principio de la película que nos muestra a Russell preparándose para salir por la noche es de una sencillez y a la vez de una elocuencia insuperables. Puro costumbrismo bien filmado. El detalle de la duda de Russell ante si estrenar o no unas deportivas nuevas esa noche me parece delicioso. Y demuestra que no son necesarios grandes presupuestos ni nombres rutilantes para filmar una buena película. Sólo una buena historia y buen oficio para saber cómo narrarla.
Y “Weekend” está llena de buenos detalles que la convierten justo en eso, una buena película que arrasó en los diferentes festivales en los que se presentó llegando a recibir más de veinte premios, entre los que destacan los dos obtenidos en la edición de 2011 de los Premios del Cine Independiente Británico, entre ellos al actor Tom Cullen como el actor debutante más prometedor.
La peculiar historia de Russell y Glen, que se conocen un viernes por la noche de pura casualidad (como sucede a menudo con las acontecimientos realmente significativos, que no son premeditados) y se enamoran durante un fin de semana lleno de confidencias, sexo, encuentros y desencuentros le sirve también a Andrew Haigh para reflexionar sobre la situación del colectivo gay dentro de la sociedad actual y para denunciar, también, esa falta de normalización y visibilidad absoluta que se merece el colectivo LGTB. Pero hay que decir que, aunque está en la película, esta función de denuncia o de reivindicación queda, en realidad, un poco eclipsada por la poderosa historia de amor, tan real y romántica a la vez que es imposible no caer de lleno en la marea de emociones que se agitan alrededor de la pareja protagonista, mecida por la cálida voz de John Grant y su “Caramel”.



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