lunes, 9 de marzo de 2020

GORRIÓN ROJO, DE FRANCIS LAWRENCE


Acabo de ver esta película y la razón por la que quiero escribir sobre ella es que me parece un claro ejemplo de lo que, como dice la expresión, pudo haber sido y no fue…
“Gorrión rojo” es una película con una facturación impecable y con unos intérpretes muy solventes, excepcionales incluso (es el caso de uno de los co protagonistas, Joel Edgerton, que compone un personaje entre el héroe de acción y el romántico con el justo equilibrio entre ambos), como Jennifer Lawrence, Charlotte Rampling, Jeremy Irons o la anecdótica Mary-Louise Parker en un breve pero definitivo papel.

De hecho, cuando da comienzo el film todo parecen ser buenas señales que te hacen pensar que estás ante un trabajo excepcional: la soberbia banda sonora (de James Newton Howard, que remite a los films de Hitchcock), la fotografía (que te hace pensar que, quizá, nos encontramos frente a una especie de “Counterpart” de HBO), el binomio protagonista morena/rubia (de nuevo Hitchcock), pero a medida que avanza la película esa excepcionalidad potencial se transforma en mero entretenimiento que, en ocasiones, resulta hasta poco entretenido.
Francis Lawrence, el director, ya había demostrado su solvencia con la trilogía “Los Juegos del Hambre” (también con Lawrence como protagonista) y con las realmente entretenidas sin ambiciones “Soy leyenda” (la hasta la fecha última adaptación a la pantalla del clásico de la ciencia ficción “El último hombre vivo”, de Richard Matheson, y protagonizada por Will Smith) y “Constantine” (relato místico/apocalíptico con Keanu Reeves al frente). Quizás la impecable formalidad de “Gorrión rojo” se deba a la procedencia de Lawrence del mundo de la publicidad y los vídeoclips, en el que ha trabajado con estrellas del calibre de Jennifer López. Beyoncé, Shakira, Lady Gaga, Aerosmith, Enrique Iglesias o Janet Jackson, por nombrar algunos.
Sea como fuere, el caso es que “Gorrión rojo” es la adaptación de la novela homónima de Jason Matthews y tiene la suficiente envergadura para no quedarse sólo en lo formal. Vamos, que no es un vídeoclip. Pero a pesar de los esfuerzos del elenco actoral para levantar esta película de espías rusos y americanos que nos remite a la guerra fría, pero que transcurre en la era de internet, el gorrión no consigue alzar el vuelo muy alto (me permito esta broma facilona).
Y que conste que no me ha disgustado. Simplemente me siento un tanto decepcionado porque pensé que sería otra cosa, y se quedó en una película más de espías (inverosímiles) y de buenos muy guapos y malos muy feos y muy malos que no me aportó nada nuevo.
Para terminar, reconozco los esfuerzos interpretativos de Jennifer Lawrence (que nunca ha sido santo de mi devoción), y que se preste, a pesar de su calidad de estrella del nuevo Hollywood, a esas duras escenas de sexo y violencia en pos de dar credibilidad a su trabajo y al guion.



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