Acabo de ver
esta película y la razón por la que quiero escribir sobre ella es que me parece
un claro ejemplo de lo que, como dice la expresión, pudo haber sido y no fue…
“Gorrión rojo”
es una película con una facturación impecable y con unos intérpretes muy
solventes, excepcionales incluso (es el caso de uno de los co protagonistas,
Joel Edgerton, que compone un personaje entre el héroe de acción y el romántico
con el justo equilibrio entre ambos), como Jennifer Lawrence, Charlotte
Rampling, Jeremy Irons o la anecdótica Mary-Louise Parker en un breve pero
definitivo papel.
De hecho,
cuando da comienzo el film todo parecen ser buenas señales que te hacen pensar
que estás ante un trabajo excepcional: la soberbia banda sonora (de James
Newton Howard, que remite a los films de Hitchcock), la fotografía (que te hace
pensar que, quizá, nos encontramos frente a una especie de “Counterpart” de
HBO), el binomio protagonista morena/rubia (de nuevo Hitchcock), pero a medida
que avanza la película esa excepcionalidad potencial se transforma en mero
entretenimiento que, en ocasiones, resulta hasta poco entretenido.
Francis
Lawrence, el director, ya había demostrado su solvencia con la trilogía “Los
Juegos del Hambre” (también con Lawrence como protagonista) y con las realmente
entretenidas sin ambiciones “Soy leyenda” (la hasta la fecha última adaptación
a la pantalla del clásico de la ciencia ficción “El último hombre vivo”, de
Richard Matheson, y protagonizada por Will Smith) y “Constantine” (relato
místico/apocalíptico con Keanu Reeves al frente). Quizás la impecable
formalidad de “Gorrión rojo” se deba a la procedencia de Lawrence del mundo de
la publicidad y los vídeoclips, en el que ha trabajado con estrellas del calibre
de Jennifer López. Beyoncé, Shakira, Lady Gaga, Aerosmith, Enrique Iglesias o
Janet Jackson, por nombrar algunos.
Sea como
fuere, el caso es que “Gorrión rojo” es la adaptación de la novela homónima de
Jason Matthews y tiene la suficiente envergadura para no quedarse sólo en lo
formal. Vamos, que no es un vídeoclip. Pero a pesar de los esfuerzos del elenco
actoral para levantar esta película de espías rusos y americanos que nos remite
a la guerra fría, pero que transcurre en la era de internet, el gorrión no consigue
alzar el vuelo muy alto (me permito esta broma facilona).
Y que conste
que no me ha disgustado. Simplemente me siento un tanto decepcionado porque
pensé que sería otra cosa, y se quedó en una película más de espías
(inverosímiles) y de buenos muy guapos y malos muy feos y muy malos que no me
aportó nada nuevo.
Para terminar,
reconozco los esfuerzos interpretativos de Jennifer Lawrence (que nunca ha sido
santo de mi devoción), y que se preste, a pesar de su calidad de estrella del
nuevo Hollywood, a esas duras escenas de sexo y violencia en pos de dar
credibilidad a su trabajo y al guion.

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