Hubo un tiempo en que Madonna era atractiva, joven y divertida. Era
mediados de los años 80 y Madonna era una joven promesa femenina del pop,
provocadora e irreverente, que acababa de lanzar al mercado su segundo disco,
“Like a virgin” (like, lo que deja bien claro que no lo soy. El arte de la
calculadora provocación del que Madonna es una maestra), que estaba lleno de
futuros números uno, y tenía a toda una legión de admiradoras que copiaban su
look lleno de ropa interior con encajes y crucifijos.
La directora independiente Susan Seidelman supo aprovecharse de toda
esta gracia natural de la cantante de Bay City (Michigan) y le proporcionó el
que sería el mejor papel de su corta e irregular carrera cinematográfica (sí, a
pesar de las buenas críticas que obtuvo por Evita) en forma de este
papel/caramelo que es Susan, la joven a la que alude el título de esta película
estrenada en 1985.
A su vez, Susan Seidelman era una joven directora que había conseguido
el año anterior rodar una película que sería la primera película independiente
en competir en el festival de Cannes. Así que con la ayuda del guion de Leora
Barish construyó una comedia con una estructura clásica pero subvirtiendo la
historia, que no es otra que la de una joven y aburrida ama de casa (Rosanna
Arquette, cuando aún no era la hermana de Patricia) que ve un extraño anuncio
en la prensa en el que alguien busca desesperadamente a una tal Susan. Y decide
seguirle la pista, lo que le lleva a conocer a Susan, una chica joven y libre
que se convierte en su modelo a seguir y la mete en incontables líos.
“Buscando a Susan desesperadamente” es la clásica comedia de enredo y
confusiones, pero está muy bien narrada, con un buen ritmo y buenos diálogos, y
sobre todo, cuenta con buenos intérpretes, empezando por Madonna, que realiza
una proyección de su propio personaje público en el personaje de Susan (lo que
le venía al pelo para cimentar la imagen que construiría su leyenda de chica
hecha a sí misma, dueña de su propia vida y decisiones, y absolutamente libre
en lo sexual y en todos los aspectos), y siguiendo por la siempre excelente
Patricia Arquette (aquí genial en su papel de ingenua), la fantástica Laurie
Metcalf (popular por la serie “Roseanne”) y el encantador Aidan Quinn
(prolífico siempre, tanto en cine como televisión. Su trabajo más reciente es
“Elemantary”).
La película supuso un éxito de crítica y público y, por desgracia, el
trabajo más alabado de su directora, que siguió creando buenas comedias aunque
no tan populares, e incluso dirigió el episodio piloto y alguno más de la serie
“Sexo en Nueva York”. Su último trabajo en la pantalla grande ha sido la
comedia “A por ellas”, estrenada en 2013, en la que participan grandes nombres
de los 80, como Brooke Shields, Daryl
Hannah, Virginia Madsen y Eric Roberts.

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