Vaya, otro estreno reciente… Aunque no es la filosofía del blog reseñar
películas de plena actualidad, últimamente no puedo evitar que las películas
que veo sean destacables, para bien o para mal. Generalmente lo son por lo
primero, pero justo sobre la que estoy escribiendo no tiene toda mi simpatía.
Me explico. Es que “Beautiful boy” me parece la típica película trampa. Porque
está dirigida por un director de prestigio, tiene un guion astuto, una historia
que engancha, unos buenos intérpretes al servicio de todo ello, en definitiva,
una facturación impecable, pero a mí no deja de parecerme un telefilme de alto
standing. Y más aún, me parece una película pensada para arrasar en festivales
y para optar a grandes galardones.
La historia no puede ser más familiar, por desgracia, y además está
basada en hechos reales. Los protagonistas son básicamente David Sheff, un
redactor de la revista Rolling Stone (encarnado por un Steve Carell alejadísimo
de sus papeles cómicos. Más dramático imposible) y su hijo Nic, un adolescente
lleno de cualidades y virtudes que empieza fumando porros de marihuana y
termina convertido en un adicto a todo tipo de drogas. Timothée Chalamet es el
encargado de dar vida a este torturado adolescente después de haber robado los
corazones de crítica y público el año pasado con el romántico adolescente de
“Call me by your name”. Su Nic de “Beautiful boy” parece incluso una versión
degradada de su Elio Perlman en una posible vida alternativa. Es el hándicap de
poseer un físico tan concreto y enlazar dos papeles de adolescentes peculiares.
Pero al contrario de los que me pasó con “Call me by your name”, cuyos
referentes me parecieron bien engarzados dentro del hilo argumental y con
suficiente entidad dentro de la película, los lugares comunes que me describe
“Beautiful boy” me chirrían, y ya sé las caras que va a poner Steve Carell
después de que su hijo le llame por teléfono para pedirle dinero para el
próximo chute, o el papel que va a jugar su ex mujer, la madre del chico, en la
historia; o cómo se va a comportar su actual pareja (encarnada por la
televisiva Maura Tierney, una de las protagonistas de la excelente serie “The
Affair”) cuando Nic aparece en la casa familiar para pasar el fin de semana y
quiere jugar con su hermanito pequeño…. Lo sé, todo eso lo sé antes de que
suceda. Porque todo en esta película huele a gran melodrama sabiamente dirigido
con una excelente (y pretenciosa) banda sonora de fondo y una fotografía excepcional.
Pero, ¿qué quieres que te diga? Esta historia sobre un chico blanco
culto, bien posicionado, inteligente, bello, con un futuro por delante, cuya
angustia existencial le lleva a escuchar a Nirvana o Pan Sonic mientras se fuma
sus petas y que después le compra metanfetamina a un dealer negro me suena a
cliché para todos los públicos. Me dio más miedo “Yo, Cristina F.” (Uli Edel,
1981) y me emocionó más “Ben is back” (Peter Hedges, 2018).

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