lunes, 9 de marzo de 2020

LÁGRIMAS NEGRAS, DE RICARDO FRANCO


El título de este inolvidable bolero-son de Miguel Matamoros es el que sirvió al director Ricardo Franco para dar nombre también a su última e inconclusa película, rodada durante 1998 y estrenada al año siguiente, una vez que su ayudante y amigo Fernando Bauluz la concluyó con todo el respeto y la corrección que pudo aportar en esa desagradable tarea.

“Lágrimas negras” era un proyecto largamente acariciado por su director, y que pudo llevar a cabo gracias al éxito de su anterior película “La buena estrella” (con unos excelentes Antonio Resines y Maribel Verdú), lo que le permitió rodar el filme que hoy nos ocupa, una película basada en su corta relación con la mítica actriz Jean Seberg, la inolvidable co-protagonista de “Al final de la escapada”, de Godard, y de tantas otras interesantes películas, y que murió poco antes de cumplir cuarenta años parece ser que a cusa de la ingestión de barbitúricos.
Ricardo Franco fue un cineasta muy interesante, aunque también trabajó como actor, guionista y productor. Un hombre que respiraba y producía arte y que también dejó su firma en guiones como “Después de tantos años” (continuación del mítico “El desencanto”, el documental dirigido por Jaime Chávarri en 1976 sobre la familia del poeta falangista Leopoldo Panero), “Tu nombre envenena mis sueños”, “Adiós pequeña” o “El sueño de Tánger”, entre otras producciones. Los guiones de “La buena estrella” y “Lágrinas negras” los firmó junto a la guionista Ángeles González Sinde. Como dato curioso me gustaría recordar que Ricardo Franco también publicó un libro de poesía y es autor de varias conocidas canciones de nuestro imaginario pop, como “Manuel Raquel” (del grupo Tam Tam Go!) o “Loco de amor” (interpretada por Café Quijano).
Era inevitable hacer esta introducción informativa a modo de prólogo para entender en toda su extensión la historia de “Lágrimas negras”, en la que Andrés, un fotógrafo convencional y acomodado en su profesión (perfecto Fele Martínez en una interpretación llena de inocencia), es atracado por dos chicas (la inestable Isabel, interpretada por Ariadna Gil, y la yonqui Cinta, a la que da vida Ana Risueño), lo que provoca que su vida dé un giro de 180 grados y Andrés entre de lleno en contacto con la locura de la mano de Isabel, con la que inicia una destructiva historia de amor que hará que su estable presente estalle en pedazos.
A pesar de que la película adolece de unos cambios de ritmo que juegan en contra del excelente guion de González Sinde, quizás debido a las circunstancias de su rodaje (Ricardo Franco ya estaba enfermo cuando la empezó, su posterior fallecimiento y el consiguiente cambio de dirección), en conjunto “Lágrimas negras” consigue transmitir esa tristeza y desesperanza de los condenados por la vida. Decir que la fotografía de Gonzalo Fernández-Berridi y la música de Eva Gancedo (desoladora) contribuyen a ese resultado. Y, cómo no, las interpretaciones de sus protagonistas (Ana Risueño también hace un buen trabajo como yonqui), en especial de Ariadna Gil, que consigue hacernos creer que esa mirada suya sea capaz de llorar unas lágrimas tan negras como la profundidad de sus ojos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

VERANO EN BROOKLYN, DE IRA SACHS

El director Ira Sachs, originario de Memphis, consiguió con esta deliciosa e intimista película, arrasar en el Festival de Sundance e incl...