“I am mother” no es una película distópica más. De hecho, de entre los
últimos estrenos (es de este mismo año) dentro de este género tan popular
últimamente creo que es de las más interesantes. Y eso teniendo en cuenta que
es la ópera prima de su director dentro del largometraje, por lo que ha sido
todo un lujo que su “I am mother” se presentara en el prestigioso Festival de
Cine de Sundance, con una gran acogida de crítica y público.
Con guion de Michael Lloyd Green, también proveniente del mundo de la
televisión y el corto, nos sitúa en un posible futuro en el que la Tierra ha
sufrido una extinción masiva. Dentro de una especie de futurista complejo vive
aislada la robot Madre (con la voz de Rose Byrne) que cría a la humana Hija (la
danesa Clara Rugaard) con el objetivo de repoblar la Tierra en el futuro;
educándola y formándola para que sea superior en todos los sentidos a los
hombres y mujeres que habitaban la Tierra antes de la catástrofe. La irrupción
en este mundo aséptico e idílico de una mujer que llega del exterior huyendo de
un peligro (Hillary Swank) hace que una Hija ya adolescente se replantee todos
los principios que Madre le ha ido inculcando a lo largo de su corta vida.
A pesar de que la historia es pura ciencia ficción (en realidad más que
distopia), “I am mother” expone temas que llevan a la reflexión, por lo que ya
justifica su existencia. Es curioso el hecho de que el complejo donde viven
Madre e Hija haya sido creado previamente por los propios humanos que luego han
resultado extinguidos (para entender esta teoría del todo hay que visualizar la
película). Incluso la propia Madre es una creación de los humanos y todo el
proceso para el nacimiento de futuros humanos también ha sido diseñado por las
mentes de los científicos. Por lo tanto, es de suponer que si las propias
personas han creado todo ese mundo en el que viven las protagonistas es porque
no se fiaban demasiado del modo de proceder de la raza humana. Pero lo dicho,
una vez vista la película al completo ya sacaréis vuestras propias conclusiones
o teorías. Lo cual me parece sumamente estimulante.
Por otro lado, el buen sabor de boca que deja “I am mother” no sólo
radica en la historia, la puesta en escena y la fotografía (por demás,
excelentes), sino que el gran peso recae en el carisma de sus dos protagonistas
(lo siento por Hillary Swank, la tercera en discordia, pero me parece que su
interpretación es simplemente un agente provocador de una nueva trama dentro de
la historia. Dicho esto, nada que objetar a su interpretación). La personalidad
de Madre se debe al fantástico trabajo vocal de la actriz Rose Byrne y la joven
actriz de 21 años Clara Rugaard consigue dotar a Hija de una profundidad y una
delicada fuerza interior que convierten a “I am mother” en una fascinante carta
de presentación de lo que podría significar su futuro trabajo como actriz, por
el que ya ha recibido amplio reconocimiento.

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