lunes, 9 de marzo de 2020

JANE EYRE, DE CARY JOJI FUKUNAGA


Con permiso de las anteriores adaptaciones de la célebre novela de Charlotte Brontë (entre ellas el clásico de los años 40 de Robert Stevenson, protagonizada por Joan Fontaine; y una más reciente a cargo de Franco Zeffirelli con Charlotte Gainsbourg al frente), la “Jane Eyre” de 2011, de momento la última, me parece la definitiva, por no decir la mejor. Creo que el joven director Cary Joji Fukunaga ha conseguido recrear el asfixiante e hipnótico mundo de Brontë de una manera ejemplar, con una atractiva sobriedad que la da a la película una pátina de atemporalidad que trasciende el momento en que fue rodada.

Quizá era esta forma de hacer cine la que necesitaba la adaptación a la pantalla de este clásico de la literatura romántica, con una puesta en escena elegante y comedida, lejos de la artificiosidad y el barroquismo de anteriores adpataciones.
Realmente, Fukunaga, director norteamericano de herencia japonesa y sueca, se ha rodeado de un magnífico equipo con el que ha conseguido construir una auténtica obra de autor, a la que no son ajenos los actores: una magnífica y contenida Mia Wasikowska en el papel de Jane Eyre y el atractivo (y un pelín sobrevalorado) Michael Fassbender como el torturado Edward Rochester. Y entre los secundarios no podemos dejar de mencionar a Judi Dench y Jamie Bell en dos papeles definitivos, y magníficamente interpretados, para la historia.
La dramaturga y actriz Moira Buffini ha sido la encargada de convertir en guion la novela de Charlotte Brontë y el brasileño Adriano Goldman (que ya trabajó con Fukunaga en su primer filme, “Sin nombre”) firma la exquisita fotografía de la película, con escenas tan bellas en ocasiones que son casi pictóricas. Mención aparte merece la banda sonora, una bellísima y sugerente partitura del premiado compositor italiano Dario Marianelli, autor también de la música de películas tan populares como “V de Vendetta”, “Los hermanos Grimm” o “Agora”, entre otras muchas.
Con todos estos elementos, “Jane Eyre” se convierte es un auténtica delicia para los sentidos, independientemente de si eres o no admirador de la triste historia de la huérfana Jane, que acaba trabajando como institutriz en la gran mansión del siniestro Sr. Rochester, rodeada de un paisaje abrupto y difícil, y que a pesar de todas las vicisitudes es capaz de ser fiel a sí misma y a sus principios y, precisamente gracias a ello, consigue salir airosa de las situaciones más terribles.
Así, que, desde aquí, os recomiendo su visión, en caso de que se os pasara por alto en el momento de su estreno. Realmente merece la pena pasar dos horas sumergidos en el asfixiante universo de Charlotte Brontë.

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