Sólo un director de elevada sensibilidad
podía ser capaz de trasladar a la pantalla “El lector”, la novela que convirtió
en superventas al escritor y jurista alemán Bernhard Schlink en 1995. Y fue el
británico Stephen Daldry (ya reconocido por su adaptación en 2002 del clásico
contemporáneo “Las horas” y, sobre todo, por “Billy Elliot”) el encargado de
hacerlo en 2008, consiguiendo que la película fuera alabada por crítica y
público de forma unánime, llegando a conseguir el Oscar, el Globo de Oro, el
BAFTA y el Premio del Sindicato de Actores para su protagonista, Kate Winslet,
por una interpretación llena de matices.
“El lector” empieza en la Alemania de
1995, donde vive Michael Berg (Ralph Fiennes). La visión del paso de un tranvía
desde la ventana de su apartamente hace que Michael recuerde un episodio de su
adolescencia que le marcó para siempre. Así, la acción se traslada en el tiempo
a 1958, concretamente a la pequeña ciudad de Neustadt, donde el joven Michael
(encarnado magistralmente por David Kross, para mí merecedor de otro premio)
vive con su familia y por azares del destino entra en contacto con Hanna
Schmitz (Kate Winslet), una mujer de 35 años, que vive de forma espartana en un
pequeño apartamento de alquiler. Después de aquel primer encuentro, Michael
vuelve en su busca no pudiendo olvidarla y se convierten en amantes
clandestinos. La mujer madura y el adolescente inician una apasionada relación
que se ve determinada por una extraña petición: después de cada encuentro
sexual, Hanna le pide a Michael que le lea en voz alta. Y Michael así lo hace.
Hasta que un día Hanna desaparece sin decir nada. Michel sigue con su vida
hasta que ocho años después, convertido en un estudiante de la carrera
universitaria de Derecho, asiste como oyente con sus compañeros de clase al juicio
que se realiza a unas antiguas agentes de las SS acusadas de haber dejado morir
a 300 mujeres judías prisioneras de un campo de concentración cercano a
Cracovia. Y en la sala del juicio vuelve a encontrarse con Hanna.
Rodada en los escenarios reales que
describe la novela, “El lector” fue una película que contó con la ayuda y el
beneplácito del escritor Bernhard Schlink, que acompañó al director y al
guionista (David Hare) por los lugares en los que se realizaría la filmación.
Por otro lado, Hare decidió cambiar el final de la novela, aludiendo a razones
estrictamente relacionadas con el lenguaje cinematográfico, en ocasiones con
necesidades diferentes al literario.
Como curiosidad hay que decir que Ralph
Fiennes estuvo en el proyecto desde sus inicios y que Kate Winslet, también la
primera opción, estuvo a punto de ser sustituida por Nicole Kidman por
coincidir la filmación de “El lector” con su anterior filme, “Revolutionary
Road”. Pero al final pudo hacer compatibles ambos rodajes. Schlink exigió que
el rodaje de “El lector” se hiciera en inglés, pues trataba de una sociedad
post-genocidio y así fue como el joven David Kross tuve que aprender inglés
especialmente para la película. El resto de actores (a excepción de lso
principales) decidió emular su acento para la película.

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