lunes, 9 de marzo de 2020

A VIGILANTE, DE SARAH DAGGER-NICKSON


La (desconocida) directora australiana Sarah Dagger-Nickson ha irrumpido con fuerza en el panorama cinematográfico con el estreno de su primera película, un debut del que ella es directora y también guionista, para la que ha contado con dos figuras eminentemente televisivas: Olivia Wilde (que se hizo internacionalmente conocida con la serie “House”) en el papel principal y Morgan Spector (uno de los actores de la séptima temporada de “Homeland”) en un papel secundario pero definitivo en la historia.

“A vigilante” (título un tanto extraño) tiene como protagonista a Sadie (Olivia Wilde), una mujer que ha sufrido violencia de género y abuso doméstico en el pasado y actualmente se dedica a ayudar a otras mujeres que están en la situación que ella padeció. Sadie es una superviviente del infierno (las cicatrices de su cuerpo así nos lo muestran) y en realidad aún no ha superado el estrés postraumático. Pero esa amenaza que ella creía desaparecida (su ex marido, al que encarna Morgan Spector), no lo está tanto…
Además de que pone el foco sobre un tema con el que la sociedad está particularmente sensibilizada últimamente (y esto es loable y necesario),  la aportación de “A vigilante” es la fabulosa interpretación de la actriz norteamericana Olivia Wilde, de la que ya intuíamos que, aparte de su excepcional fotogenia, también era buena actriz. Pero este film nos lo confirma definitivamente. Wilde ofrece una interpretación llena de garra, de fuerza y de coraje que la coloca, en mi opinión, en la línea de salida de esos premios a los que sus compatriotas dan tanta importancia, los míticos Oscar.
En apenas hora y media, y con una fotografía que en ocasiones recuerda vagamente a un telefilm de sábado por la tarde, la directora consigue hacer un barrido por la situación personal de la protagonista, por ese pasado que la ha llevado hasta dónde está (a base de eficaces flashbacks), y por las vidas de las personas a las que ayuda. Siendo un producto menor, “A vigilante” tiene tal fuerza y está tan bien narrado que consigue atraparte en su historia (por otro lado mil veces escuchada en los programas de sucesos), y en la última media hora ya haces tuyo el destino de Sadie, esa mujer pacífica y resolutiva, experta en Krav Magá (sistema oficial de lucha y defensa personal usado por el ejército israelí), a la que Olivia Wilde aporta sus emociones y su mirada de forma magistral, manteniendo el equilibrio para que esas emociones se muestren en forma de rabia ciega en su rostro, sin artificios ni maquillaje; sin glamour. No lo necesita. Todo está expuesto sin trampa.


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