La (desconocida) directora australiana Sarah Dagger-Nickson ha irrumpido
con fuerza en el panorama cinematográfico con el estreno de su primera
película, un debut del que ella es directora y también guionista, para la que
ha contado con dos figuras eminentemente televisivas: Olivia Wilde (que se hizo
internacionalmente conocida con la serie “House”) en el papel principal y
Morgan Spector (uno de los actores de la séptima temporada de “Homeland”) en un
papel secundario pero definitivo en la historia.
“A vigilante” (título un tanto extraño) tiene como protagonista a Sadie
(Olivia Wilde), una mujer que ha sufrido violencia de género y abuso doméstico
en el pasado y actualmente se dedica a ayudar a otras mujeres que están en la
situación que ella padeció. Sadie es una superviviente del infierno (las
cicatrices de su cuerpo así nos lo muestran) y en realidad aún no ha superado
el estrés postraumático. Pero esa amenaza que ella creía desaparecida (su ex
marido, al que encarna Morgan Spector), no lo está tanto…
Además de que pone el foco sobre un tema con el que la sociedad está
particularmente sensibilizada últimamente (y esto es loable y necesario), la aportación de “A vigilante” es la fabulosa
interpretación de la actriz norteamericana Olivia Wilde, de la que ya intuíamos
que, aparte de su excepcional fotogenia, también era buena actriz. Pero este
film nos lo confirma definitivamente. Wilde ofrece una interpretación llena de garra,
de fuerza y de coraje que la coloca, en mi opinión, en la línea de salida de
esos premios a los que sus compatriotas dan tanta importancia, los míticos
Oscar.
En apenas hora y media, y con una fotografía que en ocasiones recuerda
vagamente a un telefilm de sábado por la tarde, la directora consigue hacer un
barrido por la situación personal de la protagonista, por ese pasado que la ha
llevado hasta dónde está (a base de eficaces flashbacks), y por las vidas de
las personas a las que ayuda. Siendo un producto menor, “A vigilante” tiene tal
fuerza y está tan bien narrado que consigue atraparte en su historia (por otro
lado mil veces escuchada en los programas de sucesos), y en la última media
hora ya haces tuyo el destino de Sadie, esa mujer pacífica y resolutiva,
experta en Krav Magá (sistema oficial de lucha y defensa personal usado por el
ejército israelí), a la que Olivia Wilde aporta sus emociones y su mirada de
forma magistral, manteniendo el equilibrio para que esas emociones se muestren
en forma de rabia ciega en su rostro, sin artificios ni maquillaje; sin
glamour. No lo necesita. Todo está expuesto sin trampa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario