lunes, 9 de marzo de 2020

CALL ME BY YOUR NAME, DE LUCA GUADAGNINO


Estoy enamorado de esta película, tengo que confesarlo. A pesar de que se estrenó hace ya varios meses (llegó a las salas en enero 2018) yo la he visto con retraso, pero desde que lo hice no he podido dejar de pensar en ella y me pregunto: ¿cómo he podido vivir todo este tiempo sin “Call me by your name”? Aprovecho aquí para agradecer a los distribuidores nacionales el que no hayan traducido el título y hayan respetado el original, que es también el de la novela del escritor estadounidense de origen egipcio André Aciman, que la publicó hace once años con gran éxito entre el público LGTB.

Esta preciosa película narrada con un acertado ritmo cinematográfico que entronca con el de la propia novela (tiene una duración de algo más de dos horas y hay escenas que son simplemente contemplativas, en la línea del mejor Rohmer) es una de esas películas iniciáticas que te dejan un sabor agridulce en el alma cuando se acaban pero que son tan bellas que te continúan acompañando durante un tiempo. Por lo menos esa es mi experiencia y, por lo que he oído comentar, es una sensación bastante compartida.
Todo en “Call me bay your name” es pura evocación, empezando por el título y el guion que firma ni más ni menos que el director James Ivory (artífice de muchas otras joyas cinematográficas que, a su vez, también son excelentes adaptaciones de obras literarias, como “Lo que queda del días”, “Una habitación con vistas” o la clásica “Maurice”, con las que “Call me by your name” tiene más de un punto en común). A pesar del excelente guion de Ivory no hay que restarle mérito al trabajo del director italiano Luca Guadagnino a la hora de trasladarlo a la pantalla, así como al excelente reparto de actores y actrices que parecen haber nacido para dar vida a esos personajes en el celuloide: el joven Timothée Chalamet está deliciosamente inocente como Elio y tiene su contrapunto en el envarado, al principio, y atractivo Oliver, al que da vida Armie Hammer (en el que es su tercer personaje homosexual en poco tiempo). Acompañan a este magnífico dúo protagonista los excelentes Amira Casar y Michael Stuhlbarg como los comprensivos y cultos padres de Elio. Quiero resaltar aquí, aún a riesgo de spoiler, el emotivo monólogo de Stuhlbarg al final del filme que relaciona a “Call me by your name” directamente (y no por única vez en la película) con otra emotiva escena de revelación que se da al principio de “Maurice” a cargo del personaje de Mr. Ducie (que interpreta Simon Callow, un habitual del universo Ivory).
Sin hacerla desmerecer, hay que reconocer que la película está llena de referencias y autoreferencias, entre otras, a los filmes de Eric Rohmer, que tanto hablan del costumbrismo de los meses de verano en el campo y de los primeros amores adolescentes; y, por supuesto, a películas del propio James Ivory, como la ya nombrada “Maurice” o “Una habitación con vistas”.
Pero, además de su premiado guion (consiguió los últimos premios Oscar y BAFTA)  “Call me by your name” tiene ese aire retro de los años 80 tan bien conseguido, a lo que contribuyen la fantástica fotografía de Sayombhu Mukdeeprom (director tailandés que para mí ha supuesto todo un descubrimiento) y la evocadora banda sonora en la que aparecen, entre otros, el melancólico Sufjan Stevens (que aportó tres temas expresamente para el filme).
En definitiva, una película altamente recomendable para visionar durante este verano dispuestos a dejarnos transportar en el tiempo a nuestras primeras veces, de las que cada vez hay menos, y que son tan importantes que pueden marcar toda una vida.

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