lunes, 9 de marzo de 2020

BUSCANDO UN BESO A MEDIANOCHE, DE ALEX HOLDRIDGE


Este 2018 se cumplen diez años del estreno de esta sencilla película independiente del director Alex Holdridge, digna heredera del cine “indie” de los 90 y que arrasó en una veintena de festivales, incluido el de Gijón, consiguiendo también el Premio John Cassavetes del año 2009.
A pesar de estar rodada en glorioso blanco y negro (aunque en la posterior edición en DVD coleccionista se incluía la versión rodada en color de la cinta como extra), "Buscando un beso a medianoche” está en cierta manera emparentada también con las películas (ya consideradas de culto) de Richard Linklater “Antes del amanecer” y “Antes del atardecer”, rodadas en 1995 y 2004 respectivamente, y también con la relativamente reciente “Antes de que te vayas” (dirigida por el actor Chris Evans en 2014). Y es que realmente tienen mucho en común estas historias que hablan de la aventura del conocimiento y la seducción entre un hombre y una mujer que sucede a lo largo de una noche en medio del ajetreo (o la calma en algún caso) típicamente nocturno de una gran ciudad.
Así como Linklater rodó sus historias siempre con el mismo equipo actoral, al director oriundo de Atlanta Alex Holdriege le ocurre lo mismo. Para ésta su tercera película volvió a contar con los actores de sus otras dos cintas (los texanos Scoot McNairy y Sara Simmonds) y él mismo declaró en alguna entrevista que escribió la historia de “Buscando un beso a medianoche” pensando en Simmonds como actriz protagonista.

El principio de la película no puede ser más prometedor: Wilson es un escritor en la treintena que, proveniente de Texas, vive en Los Angeles sin conseguir el gran éxito que esperaba y recién abandonado por su novia. Animado por su compañero de piso pone un anuncio buscando una cita con alguna chica. Vivian responde al anuncio y quedan justamente la noche de fin de año para conocerse. Pero ambos no pueden ser más diferentes, y la ciudad de Los Angeles es el escenario ideal para encontrarse (y desencontrarse) a lo largo de esa noche tan especial.
Al visionar la película no puedes evitar sentir cierta nostalgia por esa época en la que, ingenuamente, pensabas que cualquier cosa podía suceder por la noche, incluso sentir una brutal conexión con alguien a quien acabas de conocer, que es un poco lo que les pasa a los protagonistas. En apenas noventa minutos de película asistimos a la evolución de unos personajes que se nos presentan al principio de una manera para conseguir, al final, que hayamos cambiado por completo nuestra percepción de sus personalidades. Esto no es fruto de la casualidad, sino de un sólido guion lleno de diálogos inteligentes y giros que dibujan unos personajes a los que los actores dotan de vida propia y que nos mantienen pegados a la butaca, en completa identificación con sus, a veces un poco surrealistas, situaciones y vicisitudes nocturnas.
Además del buen guion y el excelente trabajo de la pareja protagonista (y los excelentes secundarios, también muy importantes en la historia) es muy de agradecer que el director haya decidido mostrar y fotografíar a la ciudad de Los Angeles de una forma poco habitual, huyendo de los tópicos escenarios cinematográficos a los que estamos acostumbrados. Y una última recomendación: si es posible intentad ver la película en su versión original.

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