Esta película, del realizador danés
Nicolas Winding Refn (director también de la aclamada “Drive” y de la irregular
“Sólo Dios perdona”), es una auténtica descarga para los sentidos y las
conciencias, y ocurre los mismo que con las anteriores películas de Winding
Refn: o te fascina o la detestas, ya desde el primer momento. Es un revulsivo
necesario que arrasó en el Festival de Cannes y el de Cine de Terror de Sitges
del año pasado y llegó a ser candidata un premio Goya como mejor película
europea del 2017.
“The Neon Demon” es una reflexión sobre
la belleza efímera, la ambición, la pureza, la envidia, la soberbia,…, es
decir, sobre el ser humano, a través del hilo conductor de una joven de
dieciséis años, Jesse (Ella Fanning), que llega a Los Ángeles para triunfar
como modelo. En esa ciudad inmensa llena de esperanzas y sueños rotos se
encuentra pronto, gracias a su belleza e inocencia, sumergida en el difícil y
despiadado mundo de la moda, en el que conocerá a una inquietante maquilladora
(Jena Malone) y a dos competitivas modelos (Bella Hethcote y Abbey Lee) que
serán cruciales en su vida.
La historia y el guion son del propio
director (éste coescrito junto a Polly Stenham y Mary Laws), que, con la ayuda
de la pictórica fotografía de Natasha Braier y la electrónica banda sonora de
Cliff Martinez, convierte a “The Neon Demon” en un perfecto cuento de terror
contemporáneo en toda regla, con una dulce e inocente heroína (Jesse), un ogro
(el personaje del dueño del motel en el que se aloja la protagonista,
interpretado por Keanu Reeves), una especie de protectora/hada madrina (la
maquilladora) y dos envidiosas hermanastras (las veteranas modelos).
Sin embargo, a pesar de lo sencillo y
previsible de su planteamiento, la película genera desde la primera escena una
incómoda sensación y un presagio de que algo terrible puede pasar en cualquier
momento. Vamos, que desde el principio se masca la tragedia. Elle Fanning
resulta tan deliciosa e inocente que no puedes evitar pensar por dónde le
vendrá el golpe cuando llega a Los Ángeles con su melena al viento y sus
vestidos de flores, como recién llegada de un cásting de “La casa de la
pradera”. ¡Casi se puede oler el jabón de Marsella con el que ha sido lavada su
ropa!
Pero en “The Neon Demon” nada es casual.
Las sesiones de fotos en la que participa Jesse, las miradas y los gestos de la
maquilladora de la que se hace amiga y que parece ser que la protege y será su
guía en esa selva sin piedad que es el mundo de la moda, la booker que la
contrata (perfecta Christina Hendricks, la inolvidable Srta. Holloway de “Mad
Men”, en un papel que parece una prolongación del que interpretaba en la serie)
y que la obliga a mentir sobre su edad, el fotógrafo que la obliga a desnudarse
en su primera sesión de fotos importante, y, sobre todo, las miradas y la
actitud de sus colegas de profesión para las que Jesse representa una seria
amenaza… Todo es tan inquietante, tan claramente ambiguo, tan fríamente
terrorífico que no podía acabar de otra manera que con ese final irreverente, de
un humor negro corrosivo e incómodo que te reafirma en tu primera impresión.
Todo es tan excesivo en esta película que, como decía al principio, la amas o
la odias. No hay término medio.

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