Rodada en
1974, se podría decir que “Lo importante es amar” es la película que marcó las
carreras de su director, el polaco Andrzej Zulawski, y de su actriz
protagonista, la austríaca de nacimiento (y francesa de adopción) Romy
Schneider.
Y es que
realmente marcó un hito en ambas trayectorias. Zulawski era un joven director
de treinta y cinco años de origen polaco (nació en Lwów, ciudad que hoy
pertenece a Ucrania) cuya segunda película, titulada “El diablo”, había sido
prohibida en su país, por lo que tuvo que mudarse a Francia. Y allí entró en
contacto con el ambiente cinematográfico del país galo y, por supuesto, con una
de sus grandes estrellas, Romy Schneider, superada ya su etapa de la emperatriz
Sissi, y actriz respetada por la crítica y adorada por el público. Romy era ya
una estrella asentada y había trabajado con grandes directores como Orson
Welles, Otto Preminger o Visconti y era una de las musas de Claude Sautet, con
el que había rodado “Las cosas de la vida”, uno de sus filmes más populares.
Pero además
de una gran actriz, Romy era una actriz visceral y una mujer arriesgada a la
que le gustaba involucrarse en proyectos que le hicieran crecer y la alejaran
cada vez más definitivamente de la empalagosa emperatriz que la había convirtió
hacía dos décadas en la “novia de Europa”. Así que no dudó en aceptar ese papel
bombón que bajo el nombre de Nadine Chevalier le haría ganar el premio César a
la mejor actriz de 1975.
Por su parte,
Andrzej Zulawski era aún un desconocido para el gran público cuando un
productor le propuso adaptar la novela “La noche americana” de Christopher
Frank, un libro que habla de gente del cine y del teatro, seres torturados y
desesperados que se debaten en un mundo lleno de crueldad y artificio. Atraído
por esos personajes y esas historias llevadas al límite, el director polaco
(uno de los representantes del cinema
verité europeo y del anti comercial cine-arte
de los 70) no dudó en trabajar conjuntamente con el escritor de la novela,
quien aceptó las modificaciones que Zulawski hizo de su novela, así como la
decisión del director de convertir a Nadine, la protagonista, y a su marido en
el eje central alrededor del cual giraría el argumento de su película.
Así es como
Andrzej Zulawski modificó, reconstruyó e intensificó las relaciones entre esos
personajes que provenían de un mundo, el del espectáculo, que le era bien
conocido (él se inició en el mundillo como ayudante del cineasta de culto
Andrzej Wajda), pero que en su película llevó a situaciones límite convirtiendo
la novela original en un thriller con apariencia de documental rodando algunas
escenas cámara en mano para darle más dinamismo, y en el que los primeros
planos del bellísimo (y sufrido) rostro de Romy Schneider son una pieza
fundamental que da veracidad a la historia, pero sobre todo a la interpretación
del personaje de Nadine, uno de los más celebrados de la actriz.
Para
acompañar a Romy, Zulawski escogió a dos hombres muy diferentes. Por un lado,
el actor Jacques Dutronc en el papel del marido de Nadine, un actor italiano de
poco talento. Y por otro, a Fabio Testi, en el papel de un fotógrafo que se
gana la vida haciendo fotos en los rodajes de películas eróticas de baja
calidad y que está enamorado de Nadine, una actriz que se encuentra en el peor
momento de su carrera, y que para sobrevivir rueda películas porno.
Andrzej
Zulawski sumerge a sus actores en un ambiente lúgubre y opresivo, rodando sin
maquillaje (incluida Romy, tratada sin piedad por la cámara y fotografiada sin
iluminación aduladora que la favoreciera. Aun así, y a pesar de las huellas de
su intensa vida en el rostro, aparece melacólicamente bella) ni artificios.
Tiene que haber verdad en sus interpretaciones y la asfixiante música de
Georges Delerue contribuye sin duda a su propósito.
Se cuenta que
el rodaje fue tenso y accidentado, pues el director polaco exigió a los actores
que se sumergieran en el alma de sus personajes y se fundieran con ellos.
Sin embargo,
parece que valió la pena el esfuerzo porque “Lo importante es amar” se
convirtió en una película esencial en la filmografía del director y los actores
y en un filme de culto. Público y crítica quedaron fascinados con este historia
de amor corrosiva e incómoda que no deja indiferente a nadie y que ha pasado a
la historia del cine como película de culto.

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