martes, 25 de febrero de 2020

LO IMPORTANTE ES AMAR, DE ANDRZEJ ZULAWSKI


Rodada en 1974, se podría decir que “Lo importante es amar” es la película que marcó las carreras de su director, el polaco Andrzej Zulawski, y de su actriz protagonista, la austríaca de nacimiento (y francesa de adopción) Romy Schneider.
Y es que realmente marcó un hito en ambas trayectorias. Zulawski era un joven director de treinta y cinco años de origen polaco (nació en Lwów, ciudad que hoy pertenece a Ucrania) cuya segunda película, titulada “El diablo”, había sido prohibida en su país, por lo que tuvo que mudarse a Francia. Y allí entró en contacto con el ambiente cinematográfico del país galo y, por supuesto, con una de sus grandes estrellas, Romy Schneider, superada ya su etapa de la emperatriz Sissi, y actriz respetada por la crítica y adorada por el público. Romy era ya una estrella asentada y había trabajado con grandes directores como Orson Welles, Otto Preminger o Visconti y era una de las musas de Claude Sautet, con el que había rodado “Las cosas de la vida”, uno de sus filmes más populares.

Pero además de una gran actriz, Romy era una actriz visceral y una mujer arriesgada a la que le gustaba involucrarse en proyectos que le hicieran crecer y la alejaran cada vez más definitivamente de la empalagosa emperatriz que la había convirtió hacía dos décadas en la “novia de Europa”. Así que no dudó en aceptar ese papel bombón que bajo el nombre de Nadine Chevalier le haría ganar el premio César a la mejor actriz de 1975.
Por su parte, Andrzej Zulawski era aún un desconocido para el gran público cuando un productor le propuso adaptar la novela “La noche americana” de Christopher Frank, un libro que habla de gente del cine y del teatro, seres torturados y desesperados que se debaten en un mundo lleno de crueldad y artificio. Atraído por esos personajes y esas historias llevadas al límite, el director polaco (uno de los representantes del cinema verité europeo y del anti comercial cine-arte de los 70) no dudó en trabajar conjuntamente con el escritor de la novela, quien aceptó las modificaciones que Zulawski hizo de su novela, así como la decisión del director de convertir a Nadine, la protagonista, y a su marido en el eje central alrededor del cual giraría el argumento de su película.
Así es como Andrzej Zulawski modificó, reconstruyó e intensificó las relaciones entre esos personajes que provenían de un mundo, el del espectáculo, que le era bien conocido (él se inició en el mundillo como ayudante del cineasta de culto Andrzej Wajda), pero que en su película llevó a situaciones límite convirtiendo la novela original en un thriller con apariencia de documental rodando algunas escenas cámara en mano para darle más dinamismo, y en el que los primeros planos del bellísimo (y sufrido) rostro de Romy Schneider son una pieza fundamental que da veracidad a la historia, pero sobre todo a la interpretación del personaje de Nadine, uno de los más celebrados de la actriz.
Para acompañar a Romy, Zulawski escogió a dos hombres muy diferentes. Por un lado, el actor Jacques Dutronc en el papel del marido de Nadine, un actor italiano de poco talento. Y por otro, a Fabio Testi, en el papel de un fotógrafo que se gana la vida haciendo fotos en los rodajes de películas eróticas de baja calidad y que está enamorado de Nadine, una actriz que se encuentra en el peor momento de su carrera, y que para sobrevivir rueda películas porno.
Andrzej Zulawski sumerge a sus actores en un ambiente lúgubre y opresivo, rodando sin maquillaje (incluida Romy, tratada sin piedad por la cámara y fotografiada sin iluminación aduladora que la favoreciera. Aun así, y a pesar de las huellas de su intensa vida en el rostro, aparece melacólicamente bella) ni artificios. Tiene que haber verdad en sus interpretaciones y la asfixiante música de Georges Delerue contribuye sin duda a su propósito.
Se cuenta que el rodaje fue tenso y accidentado, pues el director polaco exigió a los actores que se sumergieran en el alma de sus personajes y se fundieran con ellos.
Sin embargo, parece que valió la pena el esfuerzo porque “Lo importante es amar” se convirtió en una película esencial en la filmografía del director y los actores y en un filme de culto. Público y crítica quedaron fascinados con este historia de amor corrosiva e incómoda que no deja indiferente a nadie y que ha pasado a la historia del cine como película de culto.

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