martes, 25 de febrero de 2020

ANATOMÍA DEL INFIERNO, DE CATHERINE BREILLAT


Cuando cayó en mis manos la edición francesa del dvd de “Anatomía del infierno” lo primero que llamó mi atención fue el sugerente título y uno de sus intérpretes, cuyo nombre aparecía en la carátula: Rocco Siffredi, el actor de películas pornográficas. En la foto de la carátula aparecía junto a él una bella mujer desnuda, la actriz y modelo anglo/francesa Amira Casar. Y también pude observar que la película había sido dirigida en el año 2004 por una mujer, Catherine Breillat, una reconocida directora francesa especializada en cine documental sobre sexualidad y problemas de género. Me quedó claro entonces que no estaba ante una película porno, pero que la mezcla explosiva de Rocco Siffredi (sexo), Amira Casar (fue descubierta por Helmut Newton a los catorce años en una playa de La Costa Azul por el fotógrafo Helmut Newton. Es decir, sexo de nuevo) y Catherine Breillat (autora de documentales sobre sexualidad y género) iba a dar como resultado una película en la que el sexo tendría un papel importante.

Al llegar a casa me dispuse a disfrutar de la película con la mente abierta y con los menos prejuicios posibles. Y lo primero que aparece en la pantalla antes de los títulos de crédito o cualquier escena es un párrafo de apenas tres líneas sobre un fondo negrísimo. Leo una declaración, que supongo es de la directora del filme, en el que, resumiendo, se advierte al espectador/a de que el cine construye un espacio ficcional y que el cuerpo de la actriz de la película es sustituido por el de una doble en las escenas de intimidad sexual.
Ante esto ya no me queda ninguna duda de lo que voy a ver en los próximos casi ochenta minutos de película, pero tengo que decir que la realidad superó mis expectativas.
Después de la declaración de intenciones de la que he hablado antes, la película nos sitúa dentro de una discoteca de ambiente gay. Entre los hombres que bailan sudorosos y alguna que otra escena de sexo explícito, destaca la figura de una bella mujer (Amira Casar) que los observa desde un rincón de la sala, con semblante serio. Su mirada puede expresar muchas emociones, pero su actitud corporal es desafiante y abatida a la vez mientras deambula por la discoteca chocando con los cuerpos de los hombres mientras se dirige a los lavabos, cruzándose con el personaje que interpreta Rocco Siffredi. En la siguiente escena vemos a la mujer cortándose las venas de la muñeca izquierda con una cuchilla, hasta que la entrada del hombre en el retrete le impide continuar con el que parece que es su propósito de suicidarse. A partir de este momento la mujer inicia una extraña relación con el hombre, al que paga para que la observe (y a veces interactúe con ella) en actos de su intimidad física y sexual, iniciando ambos un camino en el que irán creando y destruyendo vínculos como una especie de terapia en la que son capaces de experimentar sus deseos y perversiones llevando este experimento al límite.
“Anatomía del infierno” es una película en la que casi no hay diálogos. Las impactantes imágenes son lo suficientemente poderosas para transmitir el mensaje que Catherine Breillart quiere trasladar al espectador/a. Son imágenes crudas la mayoría de las veces, pero llenas de belleza y poesía en torno a la desnudez, el sexo explícito y la sangre. La fotografía es tan pictórica que a veces parece un cuadro de Caravaggio en el que resalta la sensual belleza marmórea del cuerpo de Amira Casar. En realidad, todas los elementos que desfilan por la pantalla son igual de importantes, tanto la desnudez de Rocco Siffredi como la acuosa y profunda mirada de Casar, así como la sangre y los planos cerrados del sexo de los actores. Todos ellos son los protagonistas de esta transgresora reflexión de Catherine Breillat sobre los sentimientos, el sexo, el apego, la sumisión, las relaciones sexuales entre hombres y mujeres o el voyeurismo, por nombrar algunos de los temas que la directora parisina se atreve a poner sobre el tapete para explicar y entender mejor el mundo interno (no sólo en el plano sexual) de las personas sin miedo a recibir duras críticas o herir sensibilidades. De hecho, como vaticinó Catherine Breillat en alguna entrevista para la prensa francesa, su “Anatomía del infierno” consiguió tanto lo uno como lo otro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

VERANO EN BROOKLYN, DE IRA SACHS

El director Ira Sachs, originario de Memphis, consiguió con esta deliciosa e intimista película, arrasar en el Festival de Sundance e incl...