martes, 4 de febrero de 2020

JACKIE, DE PEDRO LARRAÍN


Y seguimos con los biopic. Esta vez le toca el turno a una ilustre dama de la historia universal contemporánea. ¡Con ustedes Jacqueline Bouvier... o Jackie Kennedy.... o Jackie O! Bueno, en realidad vamos a hablar de una de sus personalidades, en concreto de Jackie Kennedy, porque la película de la que quiero hablar es "Jackie", el drama dirigido en 2016 por el chileno-estadounidendse Pedro Larraín (joven director de grandes títulos como "No", "Neruda" o "El club") que nos abre una ventana a lo que pudo vivir Jackie Kennedy los días posteriores al asesinato de su marido JFK el fatídico 22 de noviembre de 1963.
Larraín decide alejarse del biopic tradicional e incluso del melodrama al uso para centrarse en dar una particular visión de lo que pudieron haber sido los días posteriores a aquel día de noviembre para la ex primera dama. Se aleja así de previas incursiones televisivas en el drama Kennedy para construir un film casi de autor en el que Natalie Portman realiza una soberbia interpretación que la llevó a estar nominada al Óscar.


El primer contacto que tenemos con esta Jackie de Larraín es cuando la ex primera dama abre la puerta de su residencia de Hyannis Port (Massachusetts), lugar de veraneo de la familia Kennedy, a Theodore H. White, un periodista de la revista Life, días después del asesinato de su marido. Y el impacto es grande: Natalie Portman no interpreta a Jackie Kennedy, ¡se ha transformado en ella! El estilo, la mirada, la forma de caminar, la dicción (esa forma de hablar tan peculiar de la primera dama más popular que ha tenido Estados Unidos, cadenciosa, lenta, quizás un poco artificial). Aprovecho aquí para recomendar el visionado del film en versión original, si no os perderéis el 50% del excelente trabajo de Portman. Lo podréis valorar en su medida si comparáis la recreación que ha hecho Larraín del tour que Jackie ofrece de la nueva Casa Blanca que ella misma ha remodelado y que se grabó para la televisión en 1962. Se puede encontrar el original en YouTube y es increíble la fidelidad con la que se ha reproducido en la película.
Alrededor de esta mítica entrevista que Jackie coordinó, dirigió y guió en su momento ( y en la que habló de sus impresiones presentes, y sus aspiraciones pasadas con bastante sinceridad) se articula la película de Pedro Larraín. A partir de este inicio prometedor con unos diálogos ágiles e inteligentes (los de la propia entrevista) pasamos a la Jackie destrozada en el momento del asesinato de su marido, con mirada perdida en el momento de la jura del cargo como nuevo presidente de Lyndon B. Johnson, con ella como testigo vistiendo el icónico Chanel rosa manchado con la sangre y restos de masa encefálica de John F. Kennedy (que ella se negó a quitarse para que todo el mundo pudiera ver lo que le habían hecho a su marido) y la sobrecogedora escena en la que, ya en la soledad de sus aposentos privados en La Casa Blanca, se desprende por fin de la ropa que ha llevado puesta todo ese día. Genial Natalie Portman, que consigue transmitir una mezcla de angustia, terror, rabia, miedo, tristeza que nos humanizan y acercan a la fría señora Kennedy que hemos visto durante la entrevista al inicio del film.
Otra de las secuencias más conseguidas es, en mi opinión, aquella en la que se ve a Jackie Kennedy como si fuera una neurótica deambulando ebria por el vacío despacho oval  probándose los diferentes trajes que ha lucido durante los años de la presidencia de su marido (o los que tenía pensado lucir en el futuro, más dramático todavía). Un buen recurso a la hora de transmitir lo que Pedro Larraín y el guionista del film  Noah Oppenheim imaginaron que debió de sentir aquella mujer enfrentada a ese hecho terrible en el que perdió a su marido, pero que abría también una tremenda incógnita de futuro ante ella.
Pero a pesar de todo este buen hacer, hay algo en la película que creo que sí se les puede reprochar. Su facturación y su estética son tan correctas y elegantes que parece que podría haber sido aprobada por la mismísima Jackie Kennedy, igualmente siempre tan correcta en sus formas y apariencia. Y eso nos deja un regusto agridulce, ¿realmente la película aporta algo más al mítico personaje, aparte de lo que ya sabíamos?

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