martes, 4 de febrero de 2020

PASSOLINI, DE ABEL FERRARA



Ayer vi la película "Pasolini", dirigida por Abel Ferrara en 2014. Supe del estreno de esta película en su momento pero no me apetecía demasiado verla porque no soy muy partidario de los biopics. En general  los encuentro demasiado planos y creo que dan una visión manida del personaje en cuestión. Siempre prefiero un buen documental sobre el personaje (Aprovecho para recomendaros "La noche que no acaba", el documental de Isaki Lacuesta sobre la época en la que Ava Gardner vivió en Madrid entre los 50 y 60. Una delicia sobre otra de mis rara avis favoritas). Aunque entiendo que tiene su morbo ver un film sobre alguien que te gusta o conoces muy bien e ir descubriendo cómo han narrado sus andanzas y quién interpreta a las personas importantes de su vida. Así que, con retraso, me dispuse a disfrutar de la casi hora y media en la que el director neoyorquino (director de culto en los años 90 y autor de dos películas que me han impactado especialmente, "Teniente corrupto" y "The Addiction". Éstas sí las vi en su momento y me aterrorizaron cada una de diferente modo) repasa los último días de vida del mítico Pier Paolo Pasolini. 
Escritor, poeta, director, filósofo, hombre comprometido... Pasolini fue un hombre rompedor y transgresor que a veces parecía un visionario (solemne la escena en la que Pasolini es entrevistado por Furio Colombo y le sugiere un títular para su artículo: "Estamos en peligro". Parece que en cuarenta años las cosas no han cambiado un ápice. En 1975 Pasolini ya hablaba de los peligros del consumismo y la alienación. Ahora debe de estar revolviéndose en su tumba). Después de una fructífera carrera llena de publicaciones interesantes y títulos que ya forman parte de la historia del cine, Passolini murió asesinado en Ostia el 2 de noviembre de 1975, a orillas del mar. La causa fue una paliza brutal. Pero las circunstancias no han sido esclarecidas y, por lo que parece, va a permanecer como uno de los misterios de la historia reciente del crimen en Italia. Se acusó del asesinato a Pino Pelosi, un joven al que Pasolini conoció en la Estación Termini de Roma y al que invitó a cenar y después a pasar un rato en la playa. Según Pelosi, se negó a mantener relaciones con Pasolini y acabó dándole una paliza y atropellándole con su propio coche en la huida. Pero años después cambió esta versión (que fue la que dio a la policía cuando lo detuvieron) y dijo que después de mantener relaciones en el coche del director aparecieron unos hombres que fueron los que le propinaron la paliza a Pasolini, y que él se asustó y huyó en el auto de éste, atropellándolo sin querer. Ninguna de estas versiones convenció a la familia y allegados de Pasolini, pues ambas están llenas de contradicciones y lagunas. A pesar de todo, sólo Pelosi fue condenado por el homicidio, cumpliendo únicamente siete años en prisión. Cuando salió se dedicó a dar entrevistas y escribir su autobiografía. Pero, como dije antes, nunca podremos saber la verdad porque Pino Pelosi falleció en julio de 2017 a causa de un cáncer. 


Ésta última versión de los hechos es la que se ha decidido a plasmar Abel Ferrara en su película. Y precisamente esto es lo que encuentro más flojo del film. Me explico. "Pasolini" cuenta con una magnífica puesta en escena, un uso dramático de los primeros planos y las miradas (quizás en exceso), y en ella el gran Willem Dafoe hace un respetuoso y sensible (como ya nos tiene acostumbrados) trabajo de mimetización con el creador italiano. 
A través de su interpretación y de los diferentes retazos que Abel Ferrara ha escogido para ilustrar los últimos días de Passolini nos deja entrever (realmente no muestra el grado de compromiso social y político de Pier Paolo Pasolini, tan o más importate en su vida como la homosexualidad) que era un pensador muy lúcido, comunista  e incómodo para el poder (dicen que Giulio Andreotti, de la democracia cristiana, y presidente en aquel comento comentó al saber su muerte: "Él se lo ha buscado", en referencia a que era un asunto de homosexuales). Pero actualmente poca gente cree en el país vecino que el único implicado en el crimen fuera Pelosi. Existen muchas razones, y hay diferentes teorías, para pensar que se trató de un crimen de Estado. Una de las razones para asesinar a Pasolini podrían ser las investigaciones que estaba llevando a cabo para el que iba a ser su siguiente libro, "Petróleo", un libro en el que el director habla sobre asesinatos cometidos en la reciente historia de Italia, como el de Enrico Mattei, presidente de la petrolera Eni, y fallecido en un misterioso accidente aéreo en 1962. Bueno, pues nada de esto ni siquiera se apunta o se deja entrever en el film de Ferrara, que se decanta por la comodidad de la versión oficial. Es una opción lícita, la verdad, pero yo me pregunto si es la manera más justa de traer al presente a Pasolini.
Por otro lado, hay algo que sí me parece un precioso y rendido homenaje a su memoria; y es la recreación que Ferrara hace del guión (nunca llevado a la pantalla) de "Porno-Teo-Kolossal" una historia que Pasolini escribió para que Eduardo De Filippo y Ninetto Davoli (uno de sus actores fetiche) la interpretaran. Abel Ferrara desarrolla parte de esa historia nunca filmada y la pone en imágenes, con el guiño de que el propio Ninetto Davoli (que en su momento iba a interpretar a un joven en el film) se pone en la piel del personaje que en su día tenía previsto hacer De Filippo. Me emocionó.
Y una última recomendación: el magnífico documental dirigido por Laura Betti (gran actriz, amiga personal  y una de sus musas) "Pier Paolo Pasolini y la razón de un sueño" (2001). El mejor homenaje hasta la fecha.





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