Ayer vi la película "Pasolini", dirigida por Abel
Ferrara en 2014. Supe del estreno de esta película en su momento pero no me
apetecía demasiado verla porque no soy muy partidario de los biopics. En
general los encuentro demasiado planos y creo que dan una visión manida
del personaje en cuestión. Siempre prefiero un buen documental sobre el
personaje (Aprovecho para recomendaros "La noche que no acaba", el
documental de Isaki Lacuesta sobre la época en la que Ava Gardner vivió en
Madrid entre los 50 y 60. Una delicia sobre otra de mis rara avis favoritas). Aunque entiendo que tiene su
morbo ver un film sobre alguien que te gusta o conoces muy bien e ir
descubriendo cómo han narrado sus andanzas y quién interpreta a las personas
importantes de su vida. Así que, con retraso, me dispuse a disfrutar de la casi
hora y media en la que el director neoyorquino (director de culto en los años
90 y autor de dos películas que me han impactado especialmente, "Teniente
corrupto" y "The Addiction". Éstas sí las vi en su momento y me
aterrorizaron cada una de diferente modo) repasa los último días de vida del mítico
Pier Paolo Pasolini.
Escritor, poeta, director, filósofo, hombre comprometido...
Pasolini fue un hombre rompedor y transgresor que a veces parecía un visionario
(solemne la escena en la que Pasolini es entrevistado por Furio Colombo y le
sugiere un títular para su artículo: "Estamos en peligro". Parece que
en cuarenta años las cosas no han cambiado un ápice. En 1975 Pasolini ya
hablaba de los peligros del consumismo y la alienación. Ahora debe de estar
revolviéndose en su tumba). Después de una fructífera carrera llena de
publicaciones interesantes y títulos que ya forman parte de la historia del
cine, Passolini murió asesinado en Ostia el 2 de noviembre de 1975, a orillas
del mar. La causa fue una paliza brutal. Pero las circunstancias no han sido
esclarecidas y, por lo que parece, va a permanecer como uno de los misterios de
la historia reciente del crimen en Italia. Se acusó del asesinato a Pino
Pelosi, un joven al que Pasolini conoció en la Estación Termini de Roma y al
que invitó a cenar y después a pasar un rato en la playa. Según Pelosi, se negó
a mantener relaciones con Pasolini y acabó dándole una paliza y atropellándole
con su propio coche en la huida. Pero años después cambió esta versión (que fue
la que dio a la policía cuando lo detuvieron) y dijo que después de mantener
relaciones en el coche del director aparecieron unos hombres que fueron los que
le propinaron la paliza a Pasolini, y que él se asustó y huyó en el auto de
éste, atropellándolo sin querer. Ninguna de estas versiones convenció a la
familia y allegados de Pasolini, pues ambas están llenas de contradicciones y
lagunas. A pesar de todo, sólo Pelosi fue condenado por el homicidio,
cumpliendo únicamente siete años en prisión. Cuando salió se dedicó a dar
entrevistas y escribir su autobiografía. Pero, como dije antes, nunca podremos
saber la verdad porque Pino Pelosi falleció en julio de 2017 a causa de un
cáncer.
Ésta última versión de los hechos es la que se ha decidido a
plasmar Abel Ferrara en su película. Y precisamente esto es lo que encuentro
más flojo del film. Me explico. "Pasolini" cuenta con una magnífica
puesta en escena, un uso dramático de los primeros planos y las miradas (quizás
en exceso), y en ella el gran Willem Dafoe hace un respetuoso y sensible (como
ya nos tiene acostumbrados) trabajo de mimetización con el creador
italiano.
A través de su interpretación y de los diferentes retazos que Abel
Ferrara ha escogido para ilustrar los últimos días de Passolini nos deja
entrever (realmente no muestra el grado de compromiso social y político de Pier
Paolo Pasolini, tan o más importate en su vida como la homosexualidad) que era
un pensador muy lúcido, comunista e incómodo para el poder (dicen que
Giulio Andreotti, de la democracia cristiana, y presidente en aquel comento
comentó al saber su muerte: "Él se lo ha buscado", en referencia a
que era un asunto de homosexuales). Pero actualmente poca gente cree en el país
vecino que el único implicado en el crimen fuera Pelosi. Existen muchas
razones, y hay diferentes teorías, para pensar que se trató de un crimen de
Estado. Una de las razones para asesinar a Pasolini podrían ser las
investigaciones que estaba llevando a cabo para el que iba a ser su siguiente
libro, "Petróleo", un libro en el que el director habla sobre
asesinatos cometidos en la reciente historia de Italia, como el de Enrico
Mattei, presidente de la petrolera Eni, y fallecido en un misterioso accidente
aéreo en 1962. Bueno, pues nada de esto ni siquiera se apunta o se deja
entrever en el film de Ferrara, que se decanta por la comodidad de la versión
oficial. Es una opción lícita, la verdad, pero yo me pregunto si es la manera
más justa de traer al presente a Pasolini.
Por otro lado, hay algo que sí me parece un precioso y rendido
homenaje a su memoria; y es la recreación que Ferrara hace del guión (nunca
llevado a la pantalla) de "Porno-Teo-Kolossal" una historia que
Pasolini escribió para que Eduardo De Filippo y Ninetto Davoli (uno de sus
actores fetiche) la interpretaran. Abel Ferrara desarrolla parte de esa
historia nunca filmada y la pone en imágenes, con el guiño de que el propio
Ninetto Davoli (que en su momento iba a interpretar a un joven en el film) se
pone en la piel del personaje que en su día tenía previsto hacer De Filippo. Me
emocionó.
Y una última recomendación: el magnífico documental dirigido por
Laura Betti (gran actriz, amiga personal y una de sus musas) "Pier
Paolo Pasolini y la razón de un sueño" (2001). El mejor homenaje hasta la
fecha.

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