lunes, 9 de marzo de 2020

SEXO, MENTIRAS Y CINTAS DE VÍDEO, DE STEVEN SODERBERGH


Esta película estrenada en 1989 fue la gran sensación del cine independiente de principios de los años 90 y la que abrió camino a este tipo de películas llamadas indie que llegarían posteriormente. Y es que fue toda una revelación y una película significativamente revolucionaria. Empezando por un título, que por su extensión podría parecer poco comercial pero que fue todo lo contrario, atreviéndose a incluir la palabra sexo, lo que ya fue todo un revulsivo para las mentes bien pensantes del puritano Estados Unidos.
Además, “Sexo, mentiras y cintas de vídeo” demostró que con un pequeño presupuesto (un millón de dólares escaso) se podía hacer un film que arrasaría allá por donde pasara (llegó a recaudar cerca de cuarenta millones de dólares de la época), basado en un compendio de factores que lo hacía muy interesante. Para empezar un buen guion, en el que se hablaba de sexo, infidelidad y tabúes sexuales y en el que las mujeres asumían roles hasta entonces reservados a los papeles masculinos.
Tanto el guion como la dirección estaban firmadas por un joven Steven Soderbergh que filmaba su primera película con pocos actores en sencillas localizaciones, lo que dotaba a la película de una estética que la acercaba al cine testimonial o documental. Y además, Soderbergh fue también un adelantado a su tiempo al hablar de voyeurismo (centrado en las conversaciones que uno de los protagonistas graba en vídeo y después visiona para satisfacer su disfunción sexual) y de diferentes tabúes sexuales sin tapujos.

La historia no puede ser más simple: Ann y John (Andie MacDowell y Peter Gallagher) son una pareja acomodada cuya vida sexual en común es nula. Y reciben la visita de un antiguo amigo de John, Graham (James Sapder), que está buscando casa por la zona y se queda a vivir con la pareja mientras la encuentra. Graham es impotente y tiene una afición: graba en vídeo a mujeres a las que pregunta sobre su experiencia y costumbres sexuales. A todo esto, John, que es el típico yuppie machista y pagado de sí mismo tiene una relación sexual con su desinhibida y deslenguada cuñada Cynthia (Laura San Giacomo).
Con este argumento, según Soderbergh escrito en poco más de una semana durante un viaje por los Estados Unidos, el joven director de 26 años (el más joven en ganar la Palma de Oro de Cannes como mejor director por esta película) consiguió un film que arrasó en Sundance y en los grandes festivales de varios países por su sencillez y osadía.
“Sexo, mentiras y cintas de vídeo” también lanzó al estrellato a sus cuatro protagonistas: un ya consolidado en la industria James Spader, y unos semi desconocidos Laura San Giacomo (ganadora de un Independent Spirit Award por su interpretación), Peter Gallagher y, sobre todo, Andie MacDowell, que después de ser modelo para L’Oréal y Calvin Klein y haber interpretado a Jane en “Greystoke, la leyenda de Tarzán” (aunque doblada con la voz de Glenn Close), consiguió el espaldarazo definitivo para pasar a la primera fila de intérpretes de su generación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

VERANO EN BROOKLYN, DE IRA SACHS

El director Ira Sachs, originario de Memphis, consiguió con esta deliciosa e intimista película, arrasar en el Festival de Sundance e incl...