El escritor argentino Ernesto Sábato publicó su novela corta “El túnel”
a finales de los años 40 y se convirtió inmediatamente en un éxito, llegando a
ser la obra más popular de su autor y, cómo no, tentando al cine casi desde el
principio de su publicación.
Antes de su adaptación de 1987, la que hoy nos ocupa, ya tuvo una
previa en 1952 a cargo del director argentino León Klimovsky, que también firmó
el guion en el que colaboró el propio Sábato. Pero a pesar de ello, el escritor
no acabó demasiado satisfecho con el resultado final y cuando el productor
chileno Arturo Feliú le propuso en los años 70 una nueva adaptación filmada por
el director español Antonio Drove, Ernesto Sábato se negó en redondo, incluso
ni a conocerlo. Hasta que Feliú organizó un (falsamente) fortuito encuentro de los
dos en Buenos Aires en el que Drove le explicó a Sábato que él veía su novela
como una partitura musical, lo cual acabó convenciendo al escritor. Únicamente
puso una condición antes de empezar la filmación: que la película fuese fiel a
la novela, lo cual era algo complicado pues “El túnel” es un monólogo interior
muy complicado de trasladar a la pantalla grande. Pero Ernesto Sábato estaba lo
suficientemente ilusionado con el proyecto como para formar parte de éste
participando en el guion y supervisando de cerca la filmación.
Así que la terrible historia de “El túnel”, en realidad un crimen
pasional narrado por el propio asesino, nació con un afán internacional y contó
para los papeles protagonistas con dos actores populares pero no demasiado: el
norteamericano Peter Weller (que ese mismo año estrenaría “Robocop”, la
película que lo convirtió en una estrella) y la televisiva Jane Seymour (actriz
inglesa que había sido chica Bond en “Vive y deja morir”, con Roger Moore, pero
que aún no gozaba de la popularidad que conseguiría en los años 90 con la serie
“Dr. Quinn”). Acompañándolos, en el reparto había nombres veteranos del cine
nacional como el gran Fernando Rey o el siempre efectivo Manuel de Blas. E
incluso otro español fue el encargado de la banda sonora del filme, en este
caso Augusto Algueró Jr. (sí, sí, el hijo de Augusto Algueró y Carmen Sevilla).
Y hay que decir que su partitura obsesiva e inquietante es el complemento
perfecto para ese amor obsesivo y destructivo que nos cuenta la película.
El filme empieza con la voz en off del pintor Juan Pablo Castell (Peter
Weller) confesando ser el autor de la muerte de su amante, María Iribarne (Jane
Seymour), y relatando su encuentro desde el principio y los avatares de su
pasional relación hasta el final que ya conocemos de antemano. A pesar de la
buena labor de su director (esta vez Ernesto Sábato sí dio el visto bueno a la
adaptación de su novela y la película estuvo nominada a dos Goya en 1988,
incluido el de Mejor Película) y de los actores, la verdad es que “El túnel” no
tuvo muy buena acogida popular y no funcionó bien en taquilla, quizá debido a
que se vendió muy poco al extranjero (y eso que fue rodada en inglés) y en
España se pasó en los cines en versión doblada.
Sea como fuere, “El túnel” fue lo último que filmó para cine Antonio
Drove y muchos críticos han visto en esta película un homenaje a sus obsesiones
cinéfilas, pues son claras las influencias de grandes maestros como Douglas
Sirk o Alfred Hitchcock.

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