Juliette
Binoche es Isabelle, una bella galerista que está en la flor de la vida, con la
madurez y el recorrido vital suficiente como para saber lo que quiere y lo que
no en cuanto a temas del corazón se refiere. El problema es que Isabelle, que
es inteligente, bella, tiene un buen empleo y solvencia económica, es como una
eterna adolescente en busca del amor perfecto que va de flor en flor (en este
caso sería más acertado decir de cardo en cardo) a ver si encuentra a ese
hombre que la complemente y le dé eso que siempre ha ido buscando y que nunca
ha encontrado. Así, se va enredando en historias que, tarde o temprano, la
dejan completamente insatisfecha y, en la mayoría de los casos, con la
autoestima por los suelos: un banquero prepotente (Xavier Beauvois), un
inmaduro actor (Nicolas Duvauchelle), un seductor al que conoce en un bar (Paul
Blain) o un (en apariencia) sensible hombre de su círculo laboral (Alex
Descas). En todos ellos ve indicios de ese gran amor con el que crecer y
envejecer. Pero nada resulta al fin. Por una causa u otra el hechizo del
principio desaparece y la pobre Isabelle debe recomponer su ya maltrecho
corazón y empezar de cero, atenta a las señales por si aparece “él”, su hombre
perfecto, su gran amor, su destino.
Más o menos
ese sería el argumento de esta comedia profunda de la veterana cineasta
francesa Claire Denis, autora también de grandes films como “Materia blanca” o
“Los canallas”, de la que es coautora del guion, que está basado en la inmortal
obra de Roland Barthes “Fragmentos de un discurso amoroso”. El gran semiólogo
francés publicó su libro en 1977 y se convirtió en obra imprescindible para
todo aquel estudioso (o practicante) de esa experiencia vital llamada amor. En
“Fragmentos de un discurso amoroso” Barthes considera que el amor es
inclasificable, más allá de ser un nombre o un adjetivo que se relacione con el
objeto amoroso. Piensa que en tiempos de la indiferencia moderna (¡y lo publicó
en 1977! Si viviera ahora yo creo que se quedaría sin habla) la sociedad no
entiende al enamorado/a. Según Barthes, sucede que en las sociedades actuales,
ultradesarroladas, el amor está pasado de moda, se banaliza constantemente, y
el enamorado ha pasado a ser considerado una especie de lunático. El amor
apasionado, y todo lo que éste conlleva, no está bien visto, es casi una
enfermedad de la que hay que curarse porque ya no se le atribuye, como en otras
épocas, un poder de enriquecimiento. Así que Roland Barthes hace un acto de
reivindicación del amor y sus elementos a través de una disección de todos los
componentes del acto de amar y sentirse amado/a.
Basándose en
esta disección, Claire Denis y Christine Angot han construido un guion en el
que llevan a la pantalla algunas de las reflexiones de Barthes sobre el amor de
pareja y todos los comportamientos que genera este sentimiento/emoción a través
de las historias que vive Isabelle durante su búsqueda del amor completo. En
clave de comedia y con una cercana aunque irónica mirada asistimos a los
encuentros y desencuentros de Isabelle, a la que Juliette Binoche presta su
atractiva presencia y todo su saber interpretativo para componer un personaje
con el que es fácil identificarse. Atención al pequeño pero contundente papel
del rotundo (en todos los sentidos) Gerard Depardieu.

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