“Contratiempo” es el último trabajo hasta la
fecha del director de “El cuerpo” y guionista de “Los ojos de Julia”, ambas
protagonizadas por Belén Rueda, heroína del terror patrio desde “El orfanato”.
Aunque se estrenó en 2017, yo he tenido ocasión de visionarla ahora y tengo que
decir que, aunque no me parece una gran obra de su género (puro thriller), creo
que está a la altura de los muchos filmes de este tipo que vienen de Estados
Unidos… y algunos son auténticos bodrios.
A pesar de las
pegas que se le pueda poner, “Contratiempo” no lo es.
Los
protagonistas son Mario Casas (en un registro que no es el suyo habitual, y que
defiende con bastante dignidad) y Bárbara Lennie (gran actriz y aquí
correctísima, como siempre), que encarnan a un joven empresario de éxito y a su
amante, que es fotógrafa. Ambos mantienen una relación clandestina a la que un “contratiempo”
pondrá en peligro y, en definitiva, cambiará sus vidas para siempre.
A partir del
momento en que ocurre ese hecho que afectará sin remisión a sus existencias, la
narración se convierte en un guion poliédrico y la voz narrativa se va
alternando de un personaje a otro, cambiando la perspectiva de los mismos
hechos y manipulando descaradamente el ánimo de los espectadores, que asistimos
atónitos a lo que va aportando cada nueva voz. Y lo peor de todo es que cada
nueva perspectiva parece igual de convincente que la anterior.
Para construir
este puzzle hitchcotiano (banda sonora incluida, inquietante partitura obra de
Fernando Velázquez (artífice de la música de las películas de Juan Antonio
Bayona) Oriol Paulo ha contado con un resolutivo elenco actoral, como (el
onmipresente en todo thriller español de los últimos años) José Coronado, Ana
Wagener (grande) o el actor catalán Francesc Orella (muy popular en televisión
gracias a la serie “Merlí”, que curiosamente lo ha convertido en todo un ídolo
también en México).
Es decir, todo
en “Contratiempo” encaja a la perfección. Incluso su facturación es impecable
con la elegante fotografía de Xavi Jiménez.
Sin embargo,
hay giros de guion que pueden parecer un poco forzados, como si hubieran sido
construidos a posteriori para que, precisamente, todo encajará y dirigiera al
espectador hacia la gran sorpresa final. Aunque no hace falta tener demasiada
idea para intuir, hacia la mitad del metraje, que no todo puede ser como
parece, que ahí hay gato encerrado.
A pesar de todo lo dicho, esto último tampoco
me parece un defecto, aunque sí una pega, y “Contracorriente” me parece una
película correcta que cumple de sobras con la función de cualquier película de
su género.

No hay comentarios:
Publicar un comentario