martes, 25 de febrero de 2020

EN ALGÚN LUGAR DEL TIEMPO, DE JEANNOT SZWARC


Os quiero recomendar una pequeña película que descubrí siendo adolescente gracias a un pase por la televisión autonómica de Catalunya (TV3). Me cautivó ya durante su primera media hora por varias razones: su argumento (los viajes en el tiempo, tema que me fascina), uno de sus protagonistas (Christopher Reeve, mi Supermán favorito, en un papel lleno de encanto que le va como anillo al dedo) y la música (una preciosa y nostálgica partitura de John Barry combinada con  la variación XVIII: "Andante cantabile", de la Rapsodia sobre un tema de Paganini, op. 43, del compositor ruso Serguéi Rajmáninov, dirigida por el propio John Barry e interpretada al piano por Roger Williams). Así que “Somewhere in time” (ese es su título original, realmente respetado en su adaptación al castellano) pasó a ser una de mis películas románticas favoritas y, aunque sólo tuve ocasión de verla en aquella única ocasión, siempre guardé un buen recuerdo. Hace unos años se editó en formato DVD y, por supuesto, me la compré. Al volver a verla pude comprobar que no había envejecido nada mal y que conservaba toda aquella magia que yo recordaba, incluida la de su banda sonora.


“En algún lugar del tiempo” es una cinta dirigida en 1980 por el francés Jeannot Szwarc (dos de su películas más populares son “Tiburón 2” y “Supergirl”) y protagonizada por Christopher Reeve (dos años después de rodar “Supermán” y convertido ya en toda una estrella), Jane Seymour (entonces una actriz popular, aunque la fama mediática masiva le llegaría mucho después con la televisiva Doctora Quinn), Christopher Plummer (gran actor reconocido, popular por ser el patriarca de la mítica familia Von Trapp en “Sonrisas y Lágrimas”); y en papeles secundarios, aunque esenciales para la historia, Teresa Wright (actriz del Hollywood dorado dedicada por entonces a la televisión) y Susan French (interpretando al personaje de Jane Seymour en su vejez).
El guión de “En algún lugar del tiempo” corre a cargo del escritor y guionista de ciencia ficción y fantasía Richard Matheson y es una adaptación de su propia novela “Bid time return” (la traducción vendría a ser algo así como “Pide al tiempo que vuelva”), que había publicado cinco años antes. Basadas también en novelas de este autor ya fallecido son películas tan populares como “El increíble hombre menguante” o la reciente “Soy leyenda”, con Will Smith como protagonista, de la que se habían filmado anteriormente dos adaptaciones. Por cierto, de la segunda, realizada en los años 70 y protagonizada por Charlton Heston, Matheson no quería ni oír hablar. No ocurrió lo mismo con “En algún lugar del tiempo”, pues además de firmar el guión, Richard Matheson aparece haciendo un cameo como uno de los huéspedes del hotel en el que transcurre la romántica historia de Reeve y Seymour.
A pesar de ser una película modesta (su presupuesto inicial fue reducido a la mitad por un tema de huelga de actores, y en su estreno no obtuvo una buena recaudación y tampoco críticas demasiado favorables), “En algún lugar del tiempo” ha llegado a convertirse en una película de culto, con club de fans incluido (fundado en 1990)  y cuyos miembros celebran conmemoraciones periódicas del estreno del filme con visitas a los lugares emblemáticos de su rodaje, en las que se siguen implicando los actores, incluido Christopher Reeve hasta su fallecimiento en 2004, y a pesar del accidente que le dejó en silla de ruedas en 1995. Es tal el cariño que sienten los fans hacia el actor que en 1997 encabezaron el proyecto A Star For Christopher Reeve destinado a conseguir financiar una estrella para él en el paseo de la fama de Hollywood. Lo consiguieron y a la inauguración asistieron el propio actor con su familia acompañados por los fans y también Jane Seymour, que ofreció un pequeño y emotivo discurso hablando de por qué su compañero de “En algún lugar del tiempo” merecía aquella estrella.
En definitiva, yo creo que toda esta buena energía que parece ser que hubo durante el rodaje; esa armonía entre los actores (que se consolidó como gran amistad posteriormente), el director y el guionista, y el encanto de los lugares en los que se rodó, han hecho que esta sencilla historia de un amor que trasciende las leyes del tiempo se convierta en una película atemporal que conserva la autenticidad y el encanto de las historias confeccionadas con sentimiento.

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